Joan Sanz, el hombre que terminó siendo un poco Vegeta

A propósito del 40ª aniversario de Bola de Drac, y en un momento de incertidumbre para el doblaje tras las recientes restricciones de traducción del anime, rescato esta conversación de mi archivo personal. Un perfil actualizado a partir de una entrevista en profundidad realizada en 2015 al actor que dio voz a Vegeta en la versión catalana de Dragon Ball.

Joan Sanz, el hombre que terminó siendo un poco Vegeta

La primera planta del Café Zurich de Plaza Cataluña está tan llena de gente como el centro de Barcelona. Son las 19h de un viernes y la mayoría de mesas están ocupadas. Sentado en una de las del fondo se encuentra Joan Sanz, que me saluda amablemente cuando me acerco hasta él. El sonido de su voz puede pasar desapercibido entre el ruido de la cafetería, pero pertenece a uno de los personajes más reconocibles del anime en catalán: Vegeta. Nadie lo reconoce a simple vista, pero lleva dedicándose al mundo del doblaje desde 1989.

Era ya casi 1990, poco antes de los Juegos Olímpicos, cuando dio un cambio de rumbo a su profesión. Estudió para delineante, pero comprendió que no tenía futuro en el sector cuando, con la llegada de los ordenadores, quedó en desuso dibujar a mano. Dejó de interesarse en ello y pasó a hacerlo en el doblaje, que por aquel entonces estaba muy revitalizado.

Si bien llegó al mundo de la comunicación por un golpe de suerte, ya no se imagina fuera de él. Sin embargo, han tenido que transcurrir años hasta darse cuenta de que forma tan parte de su vida como el respirar. “TV3 montó una escuela de doblaje dirigida por gente de ese ámbito. Aunque normalmente entran familiares, yo entré por casualidad”, recuerda tras darle un trago a su bebida. “Conocí a un señor de TV3 que era actor de teatro y me proporcionó una prueba con Joan Pera, director y actor de doblaje. Me dijo que con paciencia podría hacerlo”, relata. Se detiene varios segundos y continúa: “Lo hice. Poco a poco me dieron diferentes papeles y me dediqué a ello profesionalmente durante diez años”.

A lo largo de su carrera como doblador, Joan Sanz ha dado voz a muchos personajes. Pero hay uno que destaca sobre los demás y que ha marcado la infancia de muchos jóvenes: el de Vegeta en Bola de Drac. “Interpreté el papel de Vegeta igual que podría haber interpretado a Nappa. Los personajes cínicos se me dan muy bien”, comenta bastante más animado que al inicio de la conversación. Los ojos, ahora, le brillan de otro modo. “Hay personajes negros que necesitan voces muy graves, pero los de voces blancas son mucho más adaptables”, prosigue. En el local hay mucho ruido, pero los diferentes matices que emplea en la voz dejan ver a qué se refiere.

Escuchando a Joan Sanz, cualquiera pensaría que parecer diferentes personas al pronunciar una sola frase es tarea sencilla. Pero lo cierto es que lleva un trabajo detrás. El director mira guiones y ayuda, pero al final es uno mismo el que se hace al personaje a su manera. El doblador de Vegeta lo tiene claro: “Has de ver el trabajo original para conocerlo, tu trabajo es traducirlo”, manifiesta.

«Aunque Vegeta sea un muñeco, ha terminado siendo un poco yo… y yo he terminado siendo un poco él”

Más allá de esto, hay otro factor clave a la hora de doblar a un personaje: la conexión entre el actor y él. En su caso, ha conectado muy bien con el Príncipe de los Saiyajin, y se ha sentido muy cómodo al interpretarlo. “Sobre todo cuando me enfado soy un poco como él, aunque está claro que no voy insultando a la gente por la calle”, ríe. “Pero sí, aunque Vegeta sea un muñeco, ha terminado siendo un poco yo… y yo he terminado siendo un poco él”, confiesa el actor.

De Bola de Drac se han hecho diferentes ediciones, aunque su favorita es Bola de Drac Z Kai. En este caso, los capítulos vinieron seguidos y Joan Sanz ya conocía bien al personaje, por lo que partía con ventaja. “Sabía lo que tenía que hacer y lo que le gustaba a la gente”, dice. “Además, el tratamiento de la imagen estaba mucho más al día, y eso me hizo sentir más cómodo”, comenta.

Vegeta es, sin duda, el papel que lo ha dado a conocer. Pero además de doblar a uno de los protagonistas en la versión en catalán de Bola de Drac, Joan Sanz ha dado voz a muchos otros personajes de la pantalla. Asimismo, ha hecho muchos otros trabajos relacionados con la cultura y la comunicación. “Si eres actor no debes limitarte al doblaje, así que he intentado diversificarme”, apunta. Con ello, aunque esto no haya resonado tanto, ha escrito, ha hecho teatro infantil y también guiones, entre otras cosas.

Niega con la cabeza al preguntarle si ve factible la posibilidad de abrir horizontes y redirigir su carrera profesional hacia otro sector. “Llevo mucho tiempo dedicándome a esto y me veo muy unido a ello. Mi mundo es este”, afirma con rotundidad.

Puede que sea por el tiempo que ha pasado, sí. Pero quizá también influya el hecho de que, como él mismo ha confesado, hay personajes a los que no solo interpretas, sino que en cierto modo te terminan construyendo a ti. A Joan Sanz su voz ya no le pertenece del todo. Ahora, aunque pocos la identifiquen al oírla entre el ruido del Café Zurich, también es la de Vegeta, un anime que marcó a toda una generación.

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